Deberes de verano, ¿sí o no?

Deberes de verano, ¿sí o no?

El verano es una época en dónde podemos disfrutar de un tiempo más relajado con la familia y los amigos. El día se alarga, hace buen tiempo y las actividades que se realizan son muy diferentes a las que debemos hacer durante la rutina del resto del año.



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Las vacaciones son demasiado largas

En vacaciones los niños deben tener tiempo para entretenerse y también para aburrirse, pues así se despierta la creatividad y la inventiva, pero éstas no surgen de la nada, hace falta seguir estimulando el crecimiento intelectual de los más pequeños  proponiendo contextos ricos en estímulos en los que se potencie esa posibilidad.

¿Qué alternativas hay a los deberes?

 Los seres humanos aprendemos mejor cuando nos divertimos y nos emocionamos, así pues hacer actividades  como ir a la playa, a bañarse en un río en el bosque, bailar en una fiesta de la espuma, ver unos fuegos artificiales, asistir una exposición,  visitar un museo,  escuchar un concierto o ver una película en un cine al aire libre, son experiencias privilegiadas para el aprendizaje que se dan de manera espontánea durante las vacaciones de verano.

Los deberes de verano que sufríamos en nuestra generación con los cuadernos de vacaciones  han pasado a la historia. Ahora los deberes que platean desde los colegios tienen más que ver con las propuestas como las de @elprofemanolo que entrega a sus alumnos una lista de cuarenta cosas a realizar durante las vacaciones como por ejemplo:una mañana prepara el desayuno para toda la familia, dibújate cumpliendo tu mayor sueño, busca y elige tu cuadro favorito, haz la lista de la compra y ayuda a encontrar todo en el supermercado, haz una pregunta que no te atrevas a hacer, si vas de viaje prepara tu maleta, etc…

¿Cómo estimular a nuestros hijos?

Proponer deberes de verano como los que se realizan durante el curso escolar en el nuevo contexto no tiene demasiado sentido, ya que tenemos nuevos escenarios que pueden ayudarnos a plantear actividades igualmente enriquecedoras. Ante la dificultad de aprovechar estos contextos, planteamos cinco acciones a tener en cuenta para motivar la autonomía y el estímulo de los peques y afrontar los tres meses de vacaciones  sin desesperarse en el intento.

1.-Alternar ayuda y autonomía. Dejar hacer a los niños, observando sus comportamientos sin intervenir hace que se pongan en juego sus propios recursos y así adquieran seguridad. Te sorprenderás de cómo resuelven problemas complejos utilizando estrategias propias. Poder estar presente cuando la ayuda sea necesaria es mejor que avanzarse y ofrecerla por anticipado o bien mostrarse tan colaborador que no tengan que esforzarse y por lo tanto la tarea pierda todo el estímulo.

2.-Dudar en vez de animar. Preparar pequeños desafíos calculados nos ayudará a mantener la atención en el reto propuesto. Estimular a los más peques para que pongan a prueba sus recursos ( -Uf… esto es demasiado difícil, no sé si podrás hacerlo ,– No creo que puedas hacer esto en menos de 10’ –Todavía no estás preparado para…) pasa por dudar de su capacidad en vez de animarle demasiado.

3.- Conceder la posibilidad del error. Corregir continuamente puede desanimar y generar inseguridad. Equivocarse forma parte del aprendizaje, hay que dejar al niño tiempo, espacio y derecho a equivocarse, a darse cuenta del error y a corregirlo para comprender que fallar nos ayuda a aprender.

4.-Gratificar sin exagerar. Debemos dosificar las felicitaciones y dirigirlas a los éxitos logrados para estimular a los niños a alcanzar nuevas metas sin ser demasiado esplendidos.

5.-Enseñar haciendo descubrir. Tan solo podemos aprender si utilizamos nuestras capacidades personales. Permitir que los hijos descubran de manera autónoma, requiere dar un paso atrás y observar desde la distancia cómo aprenden descubriendo de manera espontánea. Paso a paso hay que ir dejando que asuman pequeños riesgos, de manera que se sientan cada vez más capaces y seguros de sí mismos.

Parar para continuar

Las vacaciones deben ser un período para el descubrimiento, pero también para el descanso. Parar, coger aire y cambiar el tempo de nuestra cotidianidad es necesario para poder seguir siendo productivos y creativos en los niños y también en los adultos y conciliar el trabajo con la vida familiar en el verano se vuelve una odisea, pero eso da para otro post…


 Maribel de Maya.

Psicóloga general sanitaria col. núm. 21.754.

Psicoterapeuta Oficial del Centro de Terapia Estratégica.

CONTACTA

Giorgio Nardone. Ayudar a los padres a ayudar a los hijos. Barcelona 2015. Ed.Herder.


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