¿Por qué nos cuesta tanto ser constantes?

¿Por qué nos cuesta tanto ser constantes?

CUANDO EL ORDEN ES LA EXCEPCIÓN.

Ya hemos empezado con la rutina y los buenos propósitos han pasado a formar parte de una realidad del pasado. Nos damos cuenta pues que un cambio no puede depender únicamente de la voluntad. Tener los armarios a lo Marie Kondo no depende sólo de tu intención, quizás deberíamos plantearnos que la pila de ropa para doblar no nos invada.

“¿De dónde proviene todo este orden y esta belleza que vemos en el mundo?”  se pregunta I. NEWTON. El equilibrio de los seres vivos se establece a través de la uniformidad del desorden. Esta idea nos ayuda a plantearnos basar el equilibrio en la imperfección. Ésta imperfección me permite tolerar un pequeño desorden que me confirma que el resto permanece en equilibrio. Os pondré un ejemplo basándonos de nuevo en el tema del aseo de la ropa: tener un armario o una habitación de los trastos en casa, ayuda a que el resto permanezca con un cierto orden, se trata de mantener una armonía entre lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal, el yin y el yang … hay que intentar no perturbar voluntariamente el equilibrio cósmico.

“Los problemas más grandes del mundo son los que son resultado de la diferencia entre la manera en la que funciona la naturaleza y la manera en la que piensan las personas.”

— Gregory Bateson.

Si el día 10 de enero ya has desistido de la dieta, ahorrar o de ir al gimnasio y eso te hace sentir mal, es porque te habías pedido demasiado. El objetivo que te habías planteado, no era adecuado a la realidad. Cuando nos empeñamos en conseguir la perfección en alguno de los ámbitos de nuestra vida, nos avocamos a la angustia y la frustración, así pues, aspirar a ser un 10 hace que cualquier opción menor nos parezca muy poco, entonces hay que mantener los estándares más bajos y concedernos que no todo esté bajo control, porque el exceso de control sobre algo hace que lo perdamos definitivamente. La sensación de no tener las riendas de nuestra vida pasa por la necesidad de mantener todo en orden.

Optar a la perfección, significa mantener una rigidez que no ayuda a gestionar una realidad que cambia. Buda dice: “La única constante es el cambio” y esto significa estar expuesto al desorden constantemente.

Poner demasiadas expectativas en el futuro nos puede arruinar el presente, ya que quien teme sufrir, ya sufre lo que teme. Permitirse un pequeño riesgo y permitirse fracasar es lo que puede ayudarnos a afrontar los retos que nos van surgiendo día a día. Para mantener el orden y la belleza, hay pues que establecer voluntariamente un pequeño desorden que mantenga el equilibrio. Generar un ligero desorden hace que el resto del sistema pueda mantener su balance. Es lo que intenta explicar la segunda ley de la termodinámica: la ley de la entropía de los seres vivos.

¿Qué pequeñísimo desorden podrías provocar para mantener tu orden?

Maribel de Maya.

Psicóloga general sanitaria col. núm. 21.754.

Psicoterapeuta Oficial del Centro de Terapia Estratégica

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