Los 10 mandamientos para una sana autoestima

Los 10 mandamientos para una sana autoestima

Decálogo para una sana autoestima

La autoestima no se hereda, se debe construir. En este decálogo extraido del libro de Roberta Milanese L’ingannevole paura di non essere all’altezza, tienes una pauta para construir una sana autoestima.

1.- Afronta los retos que la vida te propone: es la modalidad principal con la cual cada uno de nosotros puede construir la Seguridad en los propios recursos. Tan solo “evitando evitar” aquello que la vida te propone, podemos ponernos a prueba y desarrollar nuestras propias capacidades. La autoestima se gana en la práctica, demostrándonos a nosotros mismos si estamos a la altura de aceptar el reto, no es un don del cielo.

2.- Sube progresivamente el listón, pero no te plantees objetivos imposibles: Posicionar bien nuestro listón es fundamental. Debemos evitar poner objetivos irrealistas en el modo o el tiempo y aceptar que cualquier habilidad compleja va adquirida a pequeños pasos. Para conseguir saltar muy alto, primero debemos entrenarnos a con barras más bajas e ir alzándolas de manera progresiva. Convertirse en “saltadores expertos” precisa de esfuerzo y tolerancia a la frustración: ningún gran objetivo se puede alcanzar sin esfuerzo y determinación.

3- Nadie puede saltar en tu lugar: La responsabilidad de afrontar las pruebas que la vida nos propone es nuestra: si delegamos a otro para que asuma nuestros retos estamos perdiendo la posibilidad de crecer, además incrementamos nuestra inseguridad. Esto, obviamente no significa hacer todo solos: incluso los mejores saltadores necesitan un entrenador y el apoyo de las personas que tienen alrededor, pero, al fin, quien debe saltar son ellos.

4.-La perfección es enemiga de la excelencia: A menudo nuestro deseo de hacer las cosas bien se rigidiza tanto que bloquea la acción en la búsqueda de una perfección irreal y paralizante. Quien pretende ser excelente debe aceptar una pequeña imperfección que lo protege de la gran imperfección. Quien quiere ser siempre perfecto en todo lo que hace, al contrario, se arriesga a caer en grandes imperfecciones, o por exceso de rigidez, o por pérdida de control.

5.-No se puede agradar a todos: Pese a que nos desagrada, no podemos agradar a todos, vista la enorme variedad de gustos, valores, opiniones y actitudes que caracterizan el género humano. Buscar obtener este objetivo quiere decir renunciar a uno mismo en nombre de una aprobación ilusoria, que además no llegará nunca. Podemos gustar a los otros solo si corremos el riesgo de mostrarnos como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos; todo el resto es “prostitución relacional”.

6.- Las relaciones son como el tango: Crear relaciones sanas, a nivel amoroso o amical, implica ser capaz de establecer relaciones recíprocas: Si queremos establecer una relación con alguien es importante dar el primer paso, dando señales de interés y apertura, pero una vez iniciada la relación, esta debe proseguir con una sana reciprocidad, un equilibrio justo entre el dar y el recibir. Como en el tango o cualquier otro baile de pareja, se baila a dos y cada uno debe hacer su paso, en sintonía con el otro. Esperar que sea nuestro partner que nos arrastre en la danza, sin mover nuestros pies o, al contrario, tirar de él haciendo nosotros todos los pasos, porque queremos tanto deseo de bailar, como mínimo les hará pisarse los pies el uno al otro, y con mucha probabilidad, hará que uno de los dos interrumpa el baile. Así es como el “altruista patológico”, que siempre y como da, crea una complementariedad en el otro de “insano egoísmo”, que toma sin dar. De manera opuesta, quien no se fía de los otros y se protege preventivamente acaba por permanecer solo y sentirse rechazado.

7.- Quien no cambia está perdido: Pese a que nos aficionamos a usar las estrategias que han resultado un éxito en nuestra vida, si en algún momento dejan de funcionar como al principio, o incluso si parece que empeoran nuestra situación, debemos poder cambiarlas. En un mundo que está en constante cambio, si queremos mantenernos capaces y eficaces, debemos ser flexibles y adaptables. Con las palabras de un gran genio, Albert Einstein: “La medida de la inteligencia es la capacidad de cambiar cuando es necesario”.

8.- El corazón tiene razones que la razón no conoce: Por mucho que nos seduzca la idea de que podemos dominarlo todo con la razón, no podemos controlar nuestro mundo emocional. Miedo, rabia, dolor, placer son todas las emociones fundamentales que deseamos poder gestionar sin la rigidez del control si no queremos de manera paradójica perder el control. En la misma estela, debemos concedernos nuestra fragilidad, hasta llegar a prescribírnosla. La fragilidad negada, de hecho, se convierte en una debilidad peligrosa, mientras que la que aceptamos se puede convertir incluso, en un punto de fuerza.

9.-Emplea tu tiempo para mejorarte: Por mucho que se pueda estar satisfecho de uno mismo y de los resultados, necesitamos seguir cultivándonos en el arte de mejorarnos a nosotros mismos, desde todos los puntos de vista. Parafraseando a Nietzsche, en la vida todo aquello que no te eleva, corre el riesgo de rebajarnos.

10.- Estás vencido solo cuando te rindes: No existe ningún progreso que no comporte algún fracaso. El percurso para convertirse en capaz, de hecho, implica probar, caerse y levantarse: el fracaso no es una derrota, sino parte integrante de la posibilidad de conseguir el éxito. La alternativa, la rendición, y la verdadera derrota como expresó Balzac: “ La renuncia es un suicidio cotidiano”.

Autoestima

Pon ésto en practica y cuéntame cómo te va… y si necesitas consultar no dudes contactar escribiendo aquí o llamando al 607576992

Maribel de Maya.

Psicóloga general sanitaria col. núm. 21.754.

Psicoterapeuta oficial del Centro de Terapia Estratégica

L’ingannevole paura di non essere all’altezza. Strategie per riconoscere il proprio valore (Terapia in tempi brevi). Roberta Milanese 

Related Posts

No Comments

Leave a Comment

Your email address will not be published.